“LA NIÑA QUE MIRABA LOS TRENES PARTIR”, UNA HISTORIA INOLVIDABLE (por Pablo R. Bedrossian)

SERIE “LECTURA RECOMENDADA”

TapaHay libros cuyo recuerdo perdura toda la vida. Tal es el caso de “La niña que miraba los trenes partir”, del uruguayo Ruperto Long.

Esta novela histórica transcurre en su mayor parte durante la 2ª Guerra Mundial, y está relatada por sus propios protagonistas. Cada uno comparte sus experiencias y, a la vez, expone sus sentimientos. Los actores centrales son un uruguayo que decide combatir por la Libertad y es asignado a la Legión Extranjera, un joven polaco de origen judío que regresa a su pueblo natal, y, Charlotte, la niña belga que miraba los trenes partir, quien, a pesar del esfuerzo de sus padres, padece un encierro forzoso durante su pubertad. Ambientada en escenarios tan diferentes como Polonia, Bélgica, Francia, el norte de África y el Uruguay, la trama conduce a desenlaces imprevisibles, manteniendo intacta la tensión hasta el final.

Como “Hayrig” sobre los armenios, de Eduardo Bedrossian, y “He sobrevivido para contarla”, de Tadeuzs Sobolewicz, sobre judíos y polacos en Auschwitz, esta obra pertenece al género épico moderno, cuyos héroes no son guerreros o caudillos sino personas comunes que, atravesando las más duras calamidades, no se rinden ante el infortunio. Prescindiendo de golpes bajos o intenciones lacrimógenas, el texto de Ruperto Long presenta y representa a través de sus personajes a aquellos que anónimamente sufrieron, lucharon y murieron, víctimas de la crueldad más extrema ejercida contra ellos por otros seres humanos.

Basada en hechos y personas reales, “La niña que miraba los trenes partir” muestra el verdadero amor entre padres e hijos, entre hombres y mujeres, entre amigos, que jamás se da por vencido. También demuestra el valor de la esperanza. Tomando la idea del Dr.Viktor Frankl, quien fue prisionero en los campos de concentración, la novela de este magnífico escritor uruguayo nos recuerda que no elegimos las circunstancias, pero sí cómo reaccionamos frente a ellas.

 ACERCA DEL AUTOR

Pablo con Ruperto Long y José Molina

De izquierda a derecha, José Molina, el autor de esta nota y Ruperto Long

Conocimos a Ruperto Long durante la presentación del libro en la librería Metromedia de San Pedro Sula, a donde llegó invitado por la Universidad Tecnológica de Honduras (UTH). Pudimos conversar un buen rato con él. Disfrutamos de su amabilidad, sencillez y buen humor. En ese momento no imaginamos su extraordinario curriculum vitae, que descubrimos días después.

Es Ingeniero con un posgrado en la Universidad de Harvard; ha sido Senador Nacional de la República Oriental del Uruguay y presidente del Tribunal Superior de Cuentas de ese país. En 2013 fue condecorado Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia y en 2016 recibió de la Cámara Uruguaya del Libro el Premio Libro de Oro, en la categoría Ficción Autor Nacional. Ruperto Long confirma una vez más nuestra experiencia con escritores de la talla de Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato: que la verdadera grandeza no reside en su pluma sino en la forma de acercarse a la vida y a los demás.

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EL PASAJE DE LA MISERICORDIA (por Pablo R. Bedrossian)

SERIE “PASAJES Y CALLES CURIOSAS DE BUENOS AIRES”

Buenos Aires tiene pocas calles y pasajes peatonales. Esto se hace más notorio en los barrios alejados del Centro. Los pasajes Guillermo Enrique Granville en Villa Santa Rita y Albania en Monte Castro son algunas de esas escasas muestras. Hemos visto la lucha de los vecinos por conservar estos espacios, y su esfuerzo no siempre es en vano. Tal es el caso de Pasaje de la Misericordia declarado Sitio de Interés Cultural y Turístico y Patrimonio Cultural de Mataderos por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Lo invitamos a conocerlo y recorrerlo.

DLM 02 DSC01461El Pasaje de la Misericordia (en realidad, el nombre correcto sería pasaje De la Misericordia) tiene una sola cuadra. Se ubica en la manzana delimitada por las calles Fonrouge y Pola, por las cuales se accede, y José Enrique Rodó y Chascomús, a la cuales corre paralela.

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Poco se ha escrito sobre los orígenes de este pasaje. En el pasado, por su estrecha cercanía con la calle homónima, se lo llamó pasaje Chascomús. Según Eduardo Luis Balbachán, se lo denominaba así porque originalmente era una de las aceras de la calle mencionada; también se lo llamó Pasaje Vecinal[1],[2]. Un vecino que vive en la casa más antigua de esa estrecha vía me comentó que antes allí había un potrero, y que el pasaje formaba parte de la vía de acceso de los animales. Luego, sobre ese solar se elevaron construcciones, separando el angosto pasaje de la calle Chascomús. Un dato relevante que no pudimos encontrar es el año en que se levantaron dichas edificaciones. El nombre De la Misericordia es muy posterior.

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DESCRIPCIÓN

Eduardo Luis Balbachán, en su libro publicado en 1982, agrega que el piso del pasaje era de baldosas y tierra; en el lado norte había casas bien conservadas, y en el lado sur, una tapia descuidada; para demostrarlo ilustra su texto con algunas fotos.

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Foto del pasaje del libro “Los ignorados pasajes de Buenos Aires”, de Eduardo Luis Balbachán, de 1982, cuando aún se llamaba Chascomús

En la actualidad el Pasaje de la Misericordia conserva la misma anchura, de unos dos metros, pero ha cambiado su fisonomía. Ya no hay trechos de tierra. Grandes baldosas grises de cemento en un sector y mosaicos del mismo color en otro sirven como piso. Las casas del lado norte lucen muy dignas, y sobre la vieja y herrumbrada pared sur de la que hablaba Balbachán, hoy hay murales creados por diversos artistas de la zona y, en su base, varios canteros.

 

Mural DLM 09 DSC01469Cerca de la entrada del lado este (calle Pola) hay una pequeña escalinata y una rampa para personas con capacidades especiales.

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EL ORIGEN DEL NOMBRE

Como hemos dicho, el pasaje nació siendo una acera de la calle Chascomús, de la cual heredó el nombre al convertirse en pasaje, tras quedar separado de ella por una construcción. La calle mencionada recibió su nombre, según Balbachán, por una ordenanza municipal del 28 de octubre de 1893. El mismo autor agrega -imaginamos que tomándolo de la misma fuente- “Nombre anterior: Número 4 ó 4a. al sudeste de la calle Provincias Unidas[3].

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La denominación Chascomús proviene de la ciudad ubicada en la Provincia de Buenos Aires sobre la actual Ruta 2, famosa por su laguna. Fue fundada en 1779 por Pedro Nolasco Escribano llamándola Juan Bautista Chascomús: combina dos nombres, san Juan Bautista (denominación católica para el predicador judío del siglo I conocido como Juan El Bautista) y la voz indígena Chascomús, que significa siete lagunas[4].

Alberto G. Piñeiro aporta un detalle interesante sobre esta calle, que no conocíamos. Dice que también “la denominación Chascomús abarcaba el tramo de Directorio comprendido entre las actuales Lisandro de la Torre y General Paz[5].

Volviendo al pasaje, pasó de llamarse Chascomús a De la Misericordia por la Ordenanza N° 50.836, publicada en el Boletín Oficial N° 51 de 1996[6]. Aunque desconocemos las razones. es un nombre bellísimo. En latín miser significa desdichado y cordis, de corazón. De allí que misericordia es sentir compasión por los que sufren y ofrecerles ayuda. ¿Puede haber un nombre que comunique un sentimiento más noble?

DLM 10 DSC01445Finalmente, tal como anuncian los carteles, su única cuadra existe entre el 5500 y 5600, siendo sus códigos postales C1440APA y C1440APB. Curiosamente existe el código postal para las alturas que van del 5601 al 5700… ¡que no existen!

 RENOVACIÓN

Según una placa que luce el Pasaje de la Misericordia, fue declarado Sitio de Interés Cultural y Turístico y Patrimonio Cultural de Mataderos por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires el 26 de octubre de 2006.

DLM 11 DSC01501Una publicación barrial, ubica la reinauguración de esta vía peatonal un año después, el 24 de octubre de 2007. Dice “El Pasaje de la Misericordia, con el impulso de un proyecto de la legisladora socialista de Mataderos, Verónica Gómez, fue declarado por la Legislatura de la Ciudad, de interés cultural y turístico. Su recuperación y remodelación estuvo a cargo del Gobierno de la Ciudad, a través del Ministerio de Gestión Pública y Descentralización. Distintos artistas plásticos de los barrios de Liniers y Mataderos dieron vida a los murales que hoy engalanan el pasaje, que ya forma parte del recorrido del circuito turístico que iniciará el Gobierno de la Ciudad” [7].

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Aprovechamos para recordar con mucho cariño entre aquellos que han contribuido al desarrollo de ese tradicional barrio porteño a nuestro amigo y colega, Dr. Hugo Suárez, quien fuera concejal municipal y presidente de la entidad barrial República de Mataderos[8], siempre reconocido por su incondicional solidaridad y compromiso con su barrio[9].

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La remodelación del pasaje le dio nueva vida. Diversos artistas de la Comuna 9, que abarca los barrios de Mataderos, Liniers, y Parque Avellaneda, decoraron el muro sur con murales, en su mayoría con motivos gauchescos. Christian Heredia tuvo a su cargo los dos más grandes: el primero ingresando desde la calle Fonrouge, titulado “Enero 1959 Toma del Frigorífico Lisandro de la Torre” y, en el extremo opuesto, el primero desde la calle Pola, “Recuerdos del Resero”.

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Vale la pena visitar el Pasaje de la Misericordia; pero si no puede llegar hasta allí, lo invitamos a recorrerlo a través de este video:

BONUS: MURALES y MURALISTAS DEL PASAJE DE LA MISERICORDIA

Un poco a la manera de la boquense calle Caminito, el Pasaje de la Misericordia con sus murales podría convertirse en un museo al aire libre. Lamentablemente, en nuestra visita a fines de marzo de 2017, las pinturas lucían algo deterioradas. El talento demostrado allí por sus creadores merece un renovado cuidado. La mayoría de los murales están dedicados a temas gauchescos.

  1. Autor: Christian Heredia (http://www.letrista.com.ar); título: Enero 1959 Toma del Frigorífico Lisandro de la Torre

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  1. Autoras: Gloria Concetti – Alicia Espósito

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  1. Autor: Guillermo Nadal

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  1. Autora:  Nancy Pozzuto https://www.facebook.com/nancypozzuto

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  1. Autoras:  Angélica Barrientos y Alicia Parada https://www.facebook.com/alicia.paradagotz.1?ref=br_rs

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  1. Autores:  Olga Alonso y Norberto Ricco

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  1. Autoras:  Lidia Lanzi (https://www.facebook.com/lidiaelvira.lanzillotta.5) y Alma Knees

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  1. Autoras:   Rosa Pantano (http://mirarte-rosapantano.blogspot.com)  y Beatriz Olivera Querol, fechado 2007

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  1. Autores:   Nogueira y DeFederico

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  1. Autores:   Andrea y R. Cabrera, fechado 2007

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  1. Autores:   Los Pibes

Este gran mural rompe la línea artística y abandona los temas gauchescos. mostrando una alta identificación con el barrio, con inscripciones como “Mataderos está encantador” y “El Pasaje de la Misericordia”, o el escudo del Club Atlético Nueva Chicago. Finalmente, encima de la firma, recuerda una gesta histórica argentina: “2 de abril, Día de las Malvinas”.

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12.   Autor: Christian Heredia, en el 127º aniversario de Mataderos; título: “Recuerdos del Resero”

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REFERENCIAS:

[1] Balbachan, Eduardo Luis, “Los ignorados pasajes de Buenos Aires”, Editorial Rodolfo Alonso, Buenos Aires, Argentina, 1982, p.111

[2] Piñeiro, Alberto Gabriel, “Las calles de Buenos Aires, sus nombres desde su fundación hasta nuestros días”, Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires, Argentina, 2003, p.260

[3] Balbachán, Eduardo Luis, Op. cit., p.114

[4] Iusem, Miguel, “Diccionario de las calles de Buenos Aires”, Instituto Rioplatense de Ciencias, Letras y Artes (IRCLA S.A.), Buenos Aires, Argentina, 1971, p.51

[5] Piñeiro, Alberto Gabriel, “Las calles de Buenos Aires, sus nombres desde su fundación hasta nuestros días”, Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, 2003, p.81

[6] Piñeiro, Alberto Gabriel, “Barrios, calles y plazas de la Ciudad de Buenos Aires. Origen y razón de sus nombres”, Dirección General Patrimonio e Instituto Histórico, Buenos Aires, Argentina, 2008, p.283

[7] http://www.villalugano.com.ar/actualidad/2007/jqhiyp_recuperan_un_tradicional_pasaje_barrio_mataderos.html

[8] http://www.cosasdebarrioweb.com.ar/Abril2009/cultura.html

[9] http://rubentzanoff.mst.org.ar/2013/04/13/recorrida-por-mataderos-ante-el-124-o-aniversario-de-mataderos-1889-2013/

FOTOGRAFÍAS Y VIDEOS:

Todas las fotografías y videos fueron tomadas por el autor y a él le pertenecen todos los derechos, a excepción de la foto en blanco y negro, tomada del libro “Los ignorados pasajes de Buenos Aires”, de Eduardo Luis Balbachán, de 1982, citado en las referencias.

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.

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LA CALLE ARIAS Y SUS ESCALERAS (por Pablo R. Bedrossian)

SERIE PASAJES Y CALLES CURIOSAS DE BUENOS AIRES

Buenos Aires cuenta con calles que en algunos de sus tramos se convierten en escaleras. Las cuatro más conocidas se encuentran en el sector conocido como La Isla, una suave loma poblada de suntuosos edificios, muy cerca de la Recoleta. Las dos de la calle Guido y la de la calle Copérnico comparten una misma línea arquitectónica, mientras que la calle Arjonilla tiene un diseño diferente. Sin embargo, todas poseen un inconfundible aroma parisino que las integra espléndidamente a la zona.

Calle Guido 22 DSC08597

Buenos Aires tiene otras calles con escaleras. En Recoleta, la peatonal Roberto M. Ortiz se transforma en una breve escalera al desembocar en la acera de la Avenida Alvear. Más recientemente, uno de los dos carriles de la calle Lavalle, en la cuadra ubicada entre la calle 25 de Mayo y la Avenida Leando N. Alem, ha sido también convertido en escalera.

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Pero no todas se encuentran en la Zona Norte o en el Centro porteño. Existe una magnífica excepción: Las escaleras de la calle Arias en el barrio de Núñez.

LA CURIOSA PERLA DE LA CALLE ARIAS

DSC01182.JPGLa calle Arias se extiende entre la Avenida Ricardo Balbín (antes llamada Avenida del Tejar) y la Avenida del Libertador, siendo su trayecto perpendicular al Río de la Plata. Pero no vamos a describir su extenso recorrido, sino centrarnos en la más singular de sus cuadras.

A la altura del 2000 sorpresivamente Arias se interrumpe. Allí parece terminar en un pequeño muro detrás del cual se observa una tupida vegetación, justo en su intersección con la calle O’Higgins al 4500.

DSC01157.JPGSin embargo, basta cruzar la calle para observar que a ambos lados de ese diminuto paredón se abren dos anchas escaleras que simétricamente descienden en dirección a la calle Grecia.

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Vista desde calle O’Higgins, escalera izquierda

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Vista desde la calle O’Higgins, escalera derecha

Entre ellas, una barranca de césped, plantas con flores y viejos árboles forman un llamativo jardín.

 

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Cada una de las escaleras cuenta con siete tramos de siete escalones cada uno, todos de color gris piedra. Si le sumamos el paso final, contabilizamos un total de cincuenta escalones. Los tramos están separados por pequeñas secciones horizontales que sirven para descansar.

DSC01178.JPGCada sección, a su vez, tiene dos bases de cemento a cada lado, con orificios por donde pasan sendas cadenas de hierro que discurren por toda la extensión de la escalera.

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Al llegar al final de las escaleras y del jardín que hay entre ellas, se ingresa en una ancha explanada de mosaico cuadriculado.

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Luego, en el centro surge el pavimento mientras que a los lados, como continuación natural de las escaleras, reaparecen las veredas.

DSC01174.JPGEntre tanto, la calle Arias, a pesar del declive, no ha dejado de contar edificios a sus costados. La cuadra termina finalmente en la calle Grecia; unos pocos metros más adelante hay un muro y tras él las vías del Ferrocarril Miitre.

LOS ORÍGENES

No he podido encontrar la fecha de la creación de las escaleras, ni quiénes fueron sus diseñadores, pero supongo que la respuesta debe estar en la construcción de los edificios circundantes.

DSC01186Tampoco he podido saber por qué se decidió una solución peatonal en lugar de abrir la calle a los vehículos, pero quizás en esto tenga que ver la cercanía del tren.

DSC01177Finalmente, salvo un par de menciones, no he hallado ninguna publicación sobre esta curiosa perla de la calle Arias. Por ello, espero que, a partir de este artículo, comiencen a surgir aportes que nos revelen su historia.

Antes de terminar los invito a recorrerla a través del siguiente video:

FOTOGRAFÍAS Y VIDEOS:

Todas las fotos y videos fueron tomados por el autor y a él le pertenecen todos los derechos.

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.

Si le interesa leer más sobre calles con escaleras de Buenos Aires, le invitamos a leer:

LAS ESCALERAS Y OTRAS CURIOSIDADES DE LA CALLE GUIDO (por Pablo R. Bedrossian)

LA CALLE ARJONILLA (por Pablo R. Bedrossian)

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LA IMPORTANCIA DE DARSE CUENTA (por Pablo R. Bedrossian)

SERIE ARTE Y MANAGEMENT

Según la mitología griega, Acteón, un famoso cazador, accidentalmente observa a Diana, diosa de la caza, bañándose desnuda. Al detectar la presencia masculina, ella se indigna y enfurece. Lanza unas gotas sobre el cazador, mientras le dice “ahora te está permitido contar que me has visto desnuda, si eres capaz de contarlo” [1]. La advertencia presagia el castigo que seguidamente acontece: Acteón se va convirtiendo en un venado al cual finalmente su propia jauría devora.

Tiziano (aprox. 1485-1576), uno de los pintores renacentistas venecianos más reconocidos, ilustra magistralmente esta escena. Representa a Diana disparando su arco, en lugar de retratarla arrojando el agua mortífera. Muestra la cabeza de Acteón transformada en la de un ciervo y sus perros que lo atacan.

Foto National GalleryTodas las figuras parecen estar en movimiento, inmersas en una atmósfera de intenso dramatismo. El artista se sirve para ello de tonalidades rojas y marrones oscuras, interrumpidas por breves pinceladas de claridad[2].

TRANSFORMACIÓN Y CONSCIENCIA

El mito no se centra en la venganza de la divina cazadora, sino en un hecho menos evidente: el cazador no es consciente de la transformación que está padeciendo; sólo advierte su nuevo estado cuando la muerte es inevitable.

Del mismo modo que Acteón no comprende el poder vengador del agua o de la flecha, en ocasiones no percibimos cómo operan en nosotros las circunstancias adversas; tristemente descubrimos sus efectos demasiado tarde. El hombre positivo y amable que al perder injustamente el trabajo se vuelve un padre amargo y hostil. La joven alegre y hermosa que ante un cruel abuso comienza a compadecerse de sí misma, y cuando es adulta cae en depresión. El adolescente emprendedor y generoso que tras ser víctima de la violencia, con los años se vuelve alcohólico. Es difícil estimar la magnitud de los daños. No cuentan sólo las consecuencias inmediatas de una desgracia imprevista, sino su alcance total.

La única forma de salir indemne es lo que hoy se llama tomar conciencia: sentir, conocer y entender nuestras emociones, para manejarlas mientras están sucediendo; estar atentos y vigilantes, identificando qué sentimientos guían nuestras reacciones y nuestro comportamiento.

POR DÓNDE EMPEZAR

El primer paso para evitar el naufragio es aceptar nuestra vulnerabilidad. Es ingenuo decir a mí no me va a pasar. La autosuficiencia sólo conduce al autoengaño.

El segundo paso es estar alertas a las señales. ¿Sabe cómo lo ven aquellos que lo conocen y aman? Nunca dé la respuesta por sentado. Pregúnteles. Pídales la mayor sinceridad, y escuche para entender, no para responder. Es mejor la verdad dolorosa a las palabras cariñosas que la ocultan.

En tercer lugar, pregúntese si está siendo la persona que desea ser. Recuerde, no se trata de cómo se siente; Acteón no tenía consciencia de lo que le estaba pasando. Revise si está cumpliendo los sueños que se ha fijado, si está obteniendo en la vida lo que se propuso y si está siendo consistente en las acciones para alcanzar sus metas. Pregúntese cómo está con su familia, con su trabajo, con Dios, con sus planes y proyectos. Respuestas a cuestiones como estas pueden ser la brújula que le indiquen el camino.

Finalmente, a pesar de las situaciones que haya vivido o incluso aún esté padeciendo, si toma consciencia que su vida no tiene el rumbo que Ud. desea, ¡cambie! Desde luego, el cambio es algo muy costoso. Su precio es tan elevado que no es exagerado afirmar que solamente hay una sola cosa aún más cara: no cambiar.

Hoy más que nunca el darse cuenta es necesario para poder crecer y madurar. Recuerde que, tal como sugirió un famoso coach hablando del tenis, con frecuencia el peor adversario no es el que está del otro lado de la red.

 

BONUS: SOBRE LA PINTURA DE TIZIANO ‘LA MUERTE DE ACTEÓN”

“La muerte de Acteón” (en inglés “The death of Actaeon”) fue pintada por Tiziano en su última etapa, entre 1559 y 1575, según los datos que aparecen junto a la obra exhibida en la National Gallery de Londres. Pintada al óleo sobre tela, mide 179 x 189 cm. Fue durante mi última visita, en 2017, que llamó mi atención.

No era la primera vez que Tiziano abordaba este mito. “Diana y Acteón” había sido parte de un conjunto de pinturas con escenas mitológicas realizadas para Felipe II, rey de España, entre 1549-62[3].

Diana y Acteon (Titian.org)

Sin embargo, “La muerte de Acteón”, según el propio sitio web oficial de la la National Gallery de Londres, “es probablemente la imagen a la que se refiere Tiziano en una carta de 1559 a Felipe II de España, en la que dice que espera terminar dos pinturas que ya ha comenzado, una de las cuales se describe como ‘Acteón herido por sus perros’. De hecho, la mayor parte del trabajo puede tener fecha a partir de mediados de la década de 1560”[4].

En el mismo sitio hay sabrosos comentarios sobre el mito. Lizzy McInnerny comenta: “El héroe huyó. No podía dejar de admirar su propia velocidad, pero cuando vio sus cuernos en el agua, gruñó y las lágrimas fluyeron por la cara que había tomado el lugar de la suya. Cuando vaciló, los perros lo vieron. Huyó y lo siguieron. Ansiaba gritar, pero las palabras no llegaron”. John Lessore agrega “sigue siendo un hombre excepto su cabeza, pero eso es suficiente para los perros. Ya están empezando a despedazarlo. Ya no es su amo. Él es ahora su víctima”.

En cuanto a la pintura, la restauradora Jill Dunkerton revela algo del proceso creativo: “La radiografía de ‘La muerte de Acteón’ muestra el más extraordinario número de cambios. A veces puedes distinguir a uno de los perros que todavía vemos en la pintura final… pero si miras, hay muchos más perros en la radiografía que los que hay en la pintura misma”.

Se ha dicho que la mayor parte de la obra corresponde a Tiziano, pero que los detalles finales fueron realizados por sus seguidores. Sin embargo, los expertos coinciden en que, a pesar de ese hecho, debe considerarse como una obra completa, nacida del artista veneciano en su ancianidad.

La novela “Riña de gatos. Madrid 1936”, de Eduardo Mendoza, ganadora del Premio Planeta 2010, menciona esta obra -en realidad, una copia de esta obra- la cual analiza a través de uno de sus personajes: “La muerte de Acteón pasa por ser una de las más importantes obras de madurez de Tiziano. El cuadro que ahora contemplaba era una hermosa copia del original… Tiziano representa la escena de un modo incoherente: Diana todavía conserva su ropa y en vez de maldecir a Acteón parece como si se dispusiera a lanzarle una flecha o se la hubiera lanzado ya; la transformación del desdichado cazador no ha hecho más que empezar: todavía conserva su cuerpo de hombre, pero le ha salido una cabeza de ciervo desproporcionadamente pequeña; esto no impide que los perros ya le ataquen con la ferocidad que habrían puesto en una pieza de caza ordinaria, aunque en rigor deberían haber reconocido el olor de su amo. A primera vista, estos fallos podrían atribuirse a la precipitación o la desgana del artista ante una obra de encargo. Tiziano, sin embargo, la pintó al final de su vida y en su ejecución invirtió más de diez años…”[5].

Terminamos mencionando una pintura sobre el mismo tema en un estilo totalmente diferente. Se trata de “Mort d’Acteon”, de francés André Masson (1896-1987). Enfocada exclusivamente en la muerte del cazador por sus propios perros, se encuentra expuesta en el Museo Reina Sofía, de Madrid.

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NOTAS:

[1] Ovidio, “Metamorfosis”, Biblioteca Virtual Universal, p.44, 2003. Este mito ha sido tema de varios poetas griegos; sin embargo, Ovidio es latino, por lo que llama Diana a la diosa que los griegos conocen como Artemis o Artemisa

[2] El estilo que Tiziano utiliza en esta obra ha influido poderosamente en pintores posteriores, como Rubens.

[3] http://www.titian.org/diana-and-actaeon.jsp

[4] https://www.nationalgallery.org.uk/paintings/titian-the-death-of-actaeon

[5] Mendoza, Eduardo, “Riña de Gatos. Madrid 1936”, Editorial Planeta, Barcelona, España, 2010, p.25

FOTOGRAFÍAS:

La fotografía de “La muerte de Acteón” de Tiziano fue tomada del sitio web oficial de la National Gallery de Londres, (https://www.nationalgallery.org.uk/paintings/titian-the-death-of-actaeon).

La fotografía de “Diana y Acteón” fue tomada del sitio web dedicado a Tiziano (http://www.titian.org/diana-and-actaeon.jsp)

La fotografía de “La muerte de Acteón” de André Masson fue tomada del sitio web oficial del Museo Reina Sofía. (http://www.museoreinasofia.es/coleccion/obra/mort-dacteon-muerte-acteon)

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados, a excepción de las fotografías.

 

 

 

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LA BIBLIA DE GUTENBERG Y LA REFORMA (por Pablo R. Bedrossian)

Este año se celebrarán los 500 años de lo que se conoce como la Reforma Protestante o simplemente la Reforma. Se eligió esta fecha porque, según la tradición, Martín Lutero clavó sus famosas 95 Tesis en las puertas de la iglesia del Palacio de Wittenberg el 31 de octubre de 1517. Quienes lean el famoso documento comprobarán que no se trata una diatriba contra el Papado sino contra la venta de indulgencias en su nombre para financiar la construcción de la Basílica de San Pedro. Pero no es nuestro propósito hacer teología o contar esa historia, sino señalar el impacto que la imprenta tuvo en la difusión de la Reforma en Europa.

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Biblia de Gutenberg, Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, Washington D.C.

Comencemos señalando que Gutenberg no fue contemporáneo de Lutero, pues el teólogo alemán nació en 1483, 25 años después de la muerte del impresor.

Johannes Gutenberg había nacido alrededor del 1400 en Maguncia, en el territorio que hoy llamamos Alemania, que en aquel entonces formaba parte del Sacro Imperio Romano Germánico. De profesión orfebre, creó la imprenta con tipos móviles que revolucionó la escritura. Hasta aquel momento los libros se copiaban a mano. Quienes estaban a cargo de esa tarea, generalmente monjes, se llamaban copistas o amanuenses.

Su invención tuvo como punto de partida la creación de tipos, unas piezas metálicas con el molde de las diferentes letras. A los tipos se les agregaba una tinta que se aplicaba a presión o “golpes” sobre un papel o tela en forma mecánica. Hoy, en la era de las impresoras digitales, parece un principio extremadamente rudimentario, pero la impresión tipográfica se utilizó hasta mediados de la segunda mitad del siglo XX.

Gracias a su profesión de orfebre, Gutenberg pudo hacer los tipos con metal fundido. Para aplicarlos sobre las superficies en plancha –y no letra por letra o palabra por palabra-, adaptó prensas que se utilizaban para exprimir el jugo de uvas para la producción de vino. Finalmente utilizó tintas oleosas para que las letras quedaran grabadas en forma indeleble.

Aunque se ha sostenido que previamente imprimió a modo de prueba el Misal de Constanza, se considera que su obra primigenia es la Biblia.

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Detalle de la Biblia de Gutenberg, Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, Washington D.C.

Conocida como la Biblia de 42 líneas por el número de renglones impresos en cada página, fue publicada alrededor de 1455. Consta de 1282 páginas, cuyo texto en letra gótica está distribuido en dos columnas. Algunos ejemplares fueron encuadernados en dos volúmenes.

Se cree que se imprimieron unos 180 ejemplares: 45 en pergamino y 135 en papel. Si la cifra parece escasa, debe recordarse que la impresión era mecánica pero no industrial. El mundo occidental recién estaba ingresando a una de las revoluciones culturales más trascendentales: el Renacimiento. En la actualidad quedan menos de 50 ejemplares, y sólo 21 están completos.

DETALLES NOTABLES

La Biblia de Gutenberg es una edición de la Vulgata, traducción de las Sagradas Escrituras al latín que san Jerónimo hizo a finales del siglo IV.

Para el diseño de los tipos, en particular para sus letras góticas, se sirvió de una edición manuscrita reciente, la Biblia Gigante de Mainz (en castellano Maguncia). Aunque el escriba permanece anónimo, dejó notas en aquel volumen indicando que inició su trabajo el 4 de abril de 1452 y lo finalizó el 9 de julio de 1453.

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Biblia Gigante de Mainz, manuscrito que sirvió de base tipográfica a la Biblia de Gutenberg

Para embellecer su publicación, Gutenberg dejó un hueco en las planchas de impresión para las iniciales, que fueron añadidas a mano, lo mismo que algunos detalles a color, iluminando el texto. Por ello, cada ejemplar es único.

En la actualidad sólo quedan tres ejemplares completos impresos en vitelo (pergamino fino de piel de animal), que se encuentran en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, en la Biblioteca Británica y en la Biblioteca Nacional de Francia. Quedan algunos volúmenes incompletos en el mismo material, pero la gran mayoría de los que perdura está impresa en papel.

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Detalle de la Biblia de Gutenberg correspondiente al Capítulo 1 del Evangelio de Lucas

Tuvimos tres ocasiones de admirar la Biblia de Gutenberg. Hace muchos años, una en papel en el campus de la Universidad de Texas en Austin, adquirida en 1978 por 2,4 millones de dólares. Más recientemente, otras dos en pergamino: una, junto a la Gran Biblia de Mainz, en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, en Washngton D.C, y otro espléndido ejemplar en la Biblioteca Británica, en Londres.

Obviamente es el incunable más valioso. Se denomina incunables a los libros impresos antes del año 1500.

LA IMPRENTA Y LUTERO

La creación de Gutenberg tuvo un doble impacto en el corazón de la Iglesia: permitió la rápida divulgación de las 95 Tesis por toda Europa y la posterior difusión de la Biblia en idioma alemán. La traducción de Lutero del Nuevo Testamento en su propia lengua se imprimió en septiembre de 1522, poniendo al alcance del pueblo el mensaje evangélico. No es exagerado afirmar que la lectura de la Biblia fue el combustible que encendió el fuego de la Reforma, algo que fue posible gracias a la invención de Gutenberg.

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Biblia de Gutenberg exhibida en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos

Nota: Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y son de su propiedad.

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.

 

 

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UNA CAMINATA POR PANACAM (PARQUE NACIONAL CERRO AZUL MEÁMBAR) (por Pablo R. Bedrossian)

Si Ud. viene por la carretera que une Tegucigalpa, la capital de Honduras, con San Pedro Sula, corazón industrial del país, encontrará a mitad de camino uno de los espejos de agua más bellos de Centroamérica, el Lago de Yojoa. Puede parar allí en el conocido Restaurante La Naturaleza para degustar los famosos pescados fritos de la zona o avanzar un corto trecho para hacer una excursión en lancha.

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Aunque el encuentro con los centenares de especies de aves que sobrevuelan el lago es asombroso, si no conoce la zona puede perder lo mejor: El Parque Nacional Azul Meambar, más conocido por su acróstico PANACAM.

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Nuestro punto de inicio es el Panacam Lodge, un hotel de montaña administrado por la ONG Aldea Global. Para llegar, viajando de Tegucigalpa a San Pedro Sula se debe doblar a la derecha en La Guama, y ascender 7 kilómetros por un camino de piedra para el cual no se necesita un vehículo con tracción 4 x 4, salvo en ocasiones de grandes tormentas.

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Al final del camino hay un pequeño puesto de control del ejército, e inmediatamente aparece el lodge en un entorno natural intensamente verde, rodeado de cerros. Seguramente al llegar a la recepción observará diferentes especies de colibríes en pleno vuelo o alimentándose en los comederos.

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El lugar es ideal para los que aman el treakking, el hiking y todo tipo de senderismo. Además, para los observadores de aves es un verdadero paraíso. Según eBird, la base de datos más utilizada en el mundo por los birdwatchers, Panacam Lodge es el quinto lugar de Honduras con más especies observadas, 309 a agosto de 2017, una cantidad mayor a la que se registran en algunos países.

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No sólo la fauna sorprende. Es un lugar ideal para relajarse y meditar. Lejos ruido de las grandes ciudades, el soplo de una brisa o el canto de los pájaros nos permite desconectarnos de las preocupaciones y renovar nuestra visión de nosotros mismos y de las circunstancias que atravesamos.

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En mi último viaje descubrí una mejora en el restaurante del hotel, un amplio deck de madera donde uno puede dejar que la mirada se pierda entre el bosque y el cielo mientras disfruta de una taza del famoso café hondureño.

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Siempre que visité PANACAM encontré joyas. Por ejemplo, un White-collared Manakin (cuyo nombre científico es Manacus candei), un ave que nunca se queda quieta, y, por lo tanto, difícil de fotografiar.

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RECORRIENDO EL SENDERO SINAÍ

Sin embargo, hoy quiero compartir acerca del sendero Sinaí, un paseo por la montaña de 6.5 kilómetros que junto a un grupo de cinco birdwatchers recorrimos en la última visita: nuestro guía y amigo Romel Romero, Felipe Reyes, David Corea, el joven Abiel Martínez y quien escribe. Emprendimos el ascenso hacia lo alto de la montaña, livianos de ropa pero con nuestras cantimploras llenas y las cámaras fotográficas listas.

Panacam 004 DSC05406El camino no es muy empinado. Por el contrario, está diseñado para que cualquiera que esté en buena forma puede recorrerlo. Va subiendo lentamente, con algunos tramos planos donde es ideal hacer una pausa para admirar el entorno, visualizar aves y descansar por la subida.

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– ¡Colibrí! ¡Colibrí!

Avisó Romel, nuestro guía y maestro. Todos hicimos silencio para observarlo. Era un Berylline Hummingbird, un hermoso picaflor cuyo nombre científico es Amazilia beryllina.

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Tardamos unos 20′ para llegar a una torre de avistamiento hecha de madera. Como aún era temprano y recién amanecía, el espléndido bosque se vía como un manto gris oscuro cubierto de niebla. Decidimos seguir el ascenso mientras el sol despejaba el cielo y el cerro comenzaba a revelar su verdor. Como en un bosque encantado, a cada paso algo nos sorprendía: hongos de diversos colores, mariposas de colores o ranitas de montaña.

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Sin previo aviso unos loros poco comunes, llamados en inglés es Brown-hooded Parrot (nombre científico Pyrilia haematotis) salieron a nuestro encuentro. Nos detuvimos unos momentos para observar cómo elegían los frutos

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Poco después llegamos a un amplio mirador. Recorrer la distancia entre la torre y el mirador nos tomó algo menos de media hora. Desde allí la vista que se extendía hasta el lago nos maravilló.

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Mientras degustábamos una burrita (una pequeña merienda para tener fuerzas en lo que restaba del camino), un Green Honeycreeper (nombre científico Chlorophanes spiza) posó para nosotros. Era un macho, pues esta especie presenta lo que se conoce como dimorfismo sexual: el macho es visiblemente diferente de la hembra, que en esta especie es intensamente verde.

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A medida que ascendíamos iba cambiando el clima y la vegetación. Una experiencia memorable fue cerrar los ojos y escuchar. La sinfonía de pájaros alrededor nuestro nos permitió conectarnos con la naturaleza de un modo profundo. Lejos quedaban los ruidos  molestos de la ciudad. Además, la hermosura de la naturaleza continuaba sorprendiéndonos.

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Como saben los birdwatchers, observar aves en el bosque es mucho más difícil que en campo abierto. Por eso avanzamos silenciosamente hasta la cima. Allí, entre la densa vegetación, pudimos atisbar el otro lado de cerro. Antes de iniciar el descenso vimos a nuestra derecha el pico más alto de esta formación geológica. Mientras tanto, delante se extendía toda la falda del cerro cubierta de verde.

DSC05426Poco después de iniciar un intensivo descenso, notamos un brusco cambio en el entorno que nos rodeaba. La forestación era diferente y por un momento las voces de las aves se hicieron inaudibles.

Panacam 016 DSC05429Pocos metros más adelante llegamos a un lugar emocionante: el sitio donde las cámaras trampa habían fotografiado meses atrás a un puma; avanzamos por el estrecho sendero donde el poderoso felino había dejado sus pisadas. Escuchamos un Red-capped manakin, una de las aves más bellas y curiosas de Honduras, debido a su famoso baile.  Intentamos encontrarlo entre la maleza -que en Centroamérica se conoce como zacate– pero, pese a los intentos de Romel, fue imposible. Nos dejó un buen motivo para regresar. Pero allí mismo, en ese lugar, otros pájaros pusieron color y movimiento a la mañana que ya se iba convirtiendo en mediodía.

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Descendiendo otro buen trecho, llegamos a una cascada cuyo raudal cae desde unos 10 metros de altura. El agua fresca, la suave brisa, el vuelo de los vencejos y las gruesas piedras crean un oasis luego del intenso recorrido. Al estar al amparo de un pequeño cañón, su sombra ayuda a menguar el calor.

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Cruzamos un puente colgante y subimos unos metros; nuevamente multitud de pájaros cantaron alrededor nuestro.

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Muchos pertenecían a distintas especies de colibríes. Abiel y Romel nos ayudaron a identificarlos entre la espesura del bosque. Pareciera que esas aves diminutas hubieran estado esperando por nosotros.

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La visita se acababa. Unos veinticinco minutos después arribamos a nuestro punto de partida. Un suculento almuerzo en el restaurante del Panacam Lodge aguardaba por nosotros.

NOS VAMOS PARA VOLVER

Cada vez visita a PANACAM ofrece algo diferente gracias al manejo que desde 1992 el Proyecto Aldea Global realiza sobre este bello parque nacional. Debido a su excelente gestión, esta ONG obtuvo en 2009 el Premio Nacional del Ambiente en la Categoría Institucional, que otorga la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (SERNA) y la Fundación Cervecería Hondureña para el Ambiente.

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Proyecto Aldea Global es una propuesta inclusiva que promueve la participación activa de los municipios y comunidades de la región.

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El día se termina. Uno puede elegir quedarse o regresar en otra ocasión. Prefiero la primera opción, pues los colores del atardecer son demasiado bellos como para perdérselos. Si piensa visitar Honduras y ama la montaña y la naturaleza va a disfrutar de este magnífico lugar.

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Nota: Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y son de su propiedad.

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.

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“LA DÉCADA SAKEADA” DE FERNANDO IGLESIAS (por Pablo R. Bedrossian)

La década sakeada 01La Argentina del siglo XXI presenta una grieta surgida durante los sucesivos gobiernos del matrimonio Kirchner. Para algunos, sus mandatos representaron la reivindicación de sectores marginados; para otros, fueron un monstruoso circo de soberbia, prepotencia y corrupción. Los defensores del relato kirchnerista, llaman a esos 12 años de gobierno, la década ganada. El autor, situado en el lado opuesto, prefiere llamarla “La década sakeada” conjugando en el título del libro el saqueo oficialista con la primera letra del apellido de sus figuras descollantes.

Contundente, y sin medias tintas, el libro comienza exponiendo cifras que contradicen aquel relato K. Expone el comportamiento macroeconómico utilizando extensas tablas y series de datos que demuestran, por ejemplo, la caída del PIB y de la producción industrial o el aumento de la pobreza, pese al incremento del gasto público y dentro de él, el llamado gasto social.

La segunda parte abunda también en cifras que hablan por sí mismas, pero desarrolla un análisis causal. Para Fernando Iglesias, ex diputado nacional argentino por la Coalición Cívica, el peronismo es un cáncer que carcome a la sociedad argentina y presenta múltiples metástasis; por ejemplo, el clientelismo, el feudalismo de los barones del conurbano, la manipulación de los derechos humanos, el ataque al periodismo no alineado, o cuestiones aún peores como el pacto secreto con Irán, la sospechosa muerte del fiscal Alberto Nisman, la connivencia con el narcotráfico y el crimen organizado y la monstruosa red de corrupción que comenzó a destejerse con la valija de Antonini Wilson y llegó a su máximo clímax con los bolsos de López y la causa Hotesur, pasando por los turbios negocios de Lázaro Báez y Cristóbal López.

La década sakeada 02Es obvio que para el autor no hay lugar para los grises y el silencio es signo de complicidad. La parte más rica de su libro es probablemente la tercera, donde analiza en qué medida el kirchnerismo se comporta como el peronismo. Dice allí “ambos han terminado convirtiéndose… en lo contrario que prometieron ser[1]”. El tramo más interesante lo dedica al Club del Helicóptero, inaugurado por Fernando De la Rúa. En referencia a la negativa de Cristina Kirchner de transferir formalmente el mando presidencial a Mauricio Macri, dice “La inexistencia de foto de entrega del bastón presidencial tuvo un significado transparente para la Militancia K. Su ausencia explicitó que el kirchnerismo no considera la asunción de Macri como parte de la natural alternancia democrática-republicana sino como un acto de destitución del único poder popular legítimo, el kirchnerista”[2]. Tras ese párrafo, documenta frases que abonan esa hipótesis.

Quizás la parte menos atractiva es la última, donde dedica varias páginas a una suerte de parlamento supranacional que propone como garante del sistema democrático.

En cuanto a la redacción diría que es una obra maximalista. El autor, si bien usa un lenguaje muy florido, a veces es demasiado barroco; podría decir lo mismo en menos páginas. No es un libro de lectura rápida. Requiere atención y pensamiento. Del mismo modo que aunque soy un hombre de fe recomiendo los creyentes leer “Por qué no soy cristiano” de Bertrand Russell, creo que este libro merece ser leído, debatido y rebatido por kirchneristas, no desde la entraña, sino con la razón. Su descalificación automática sólo reforzaría los dichos del autor.

REFERENCIAS

[1] Iglesias, Fernando, “La década sakeada”, Margen Izuierdo, Buenos Aires, Argentina, 2016, p.423

[2] Op. cit., p.421

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