LA IMPORTANCIA DE DARSE CUENTA (por Pablo R. Bedrossian)

SERIE ARTE Y MANAGEMENT

Según la mitología griega, Acteón, un famoso cazador, accidentalmente observa a Diana, diosa de la caza, bañándose desnuda. Al detectar la presencia masculina, ella se indigna y enfurece. Lanza unas gotas sobre el cazador, mientras le dice “ahora te está permitido contar que me has visto desnuda, si eres capaz de contarlo” [1]. La advertencia presagia el castigo que seguidamente acontece: Acteón se va convirtiendo en un venado al cual finalmente su propia jauría devora.

Tiziano (aprox. 1485-1576), uno de los pintores renacentistas venecianos más reconocidos, ilustra magistralmente esta escena. Representa a Diana disparando su arco, en lugar de retratarla arrojando el agua mortífera. Muestra la cabeza de Acteón transformada en la de un ciervo y sus perros que lo atacan.

Foto National GalleryTodas las figuras parecen estar en movimiento, inmersas en una atmósfera de intenso dramatismo. El artista se sirve para ello de tonalidades rojas y marrones oscuras, interrumpidas por breves pinceladas de claridad[2].

TRANSFORMACIÓN Y CONSCIENCIA

El mito no se centra en la venganza de la divina cazadora, sino en un hecho menos evidente: el cazador no es consciente de la transformación que está padeciendo; sólo advierte su nuevo estado cuando la muerte es inevitable.

Del mismo modo que Acteón no comprende el poder vengador del agua o de la flecha, en ocasiones no percibimos cómo operan en nosotros las circunstancias adversas; tristemente descubrimos sus efectos demasiado tarde. El hombre positivo y amable que al perder injustamente el trabajo se vuelve un padre amargo y hostil. La joven alegre y hermosa que ante un cruel abuso comienza a compadecerse de sí misma, y cuando es adulta cae en depresión. El adolescente emprendedor y generoso que tras ser víctima de la violencia, con los años se vuelve alcohólico. Es difícil estimar la magnitud de los daños. No cuentan sólo las consecuencias inmediatas de una desgracia imprevista, sino su alcance total.

La única forma de salir indemne es lo que hoy se llama tomar conciencia: sentir, conocer y entender nuestras emociones, para manejarlas mientras están sucediendo; estar atentos y vigilantes, identificando qué sentimientos guían nuestras reacciones y nuestro comportamiento.

POR DÓNDE EMPEZAR

El primer paso para evitar el naufragio es aceptar nuestra vulnerabilidad. Es ingenuo decir a mí no me va a pasar. La autosuficiencia sólo conduce al autoengaño.

El segundo paso es estar alertas a las señales. ¿Sabe cómo lo ven aquellos que lo conocen y aman? Nunca dé la respuesta por sentado. Pregúnteles. Pídales la mayor sinceridad, y escuche para entender, no para responder. Es mejor la verdad dolorosa a las palabras cariñosas que la ocultan.

En tercer lugar, pregúntese si está siendo la persona que desea ser. Recuerde, no se trata de cómo se siente; Acteón no tenía consciencia de lo que le estaba pasando. Revise si está cumpliendo los sueños que se ha fijado, si está obteniendo en la vida lo que se propuso y si está siendo consistente en las acciones para alcanzar sus metas. Pregúntese cómo está con su familia, con su trabajo, con Dios, con sus planes y proyectos. Respuestas a cuestiones como estas pueden ser la brújula que le indiquen el camino.

Finalmente, a pesar de las situaciones que haya vivido o incluso aún esté padeciendo, si toma consciencia que su vida no tiene el rumbo que Ud. desea, ¡cambie! Desde luego, el cambio es algo muy costoso. Su precio es tan elevado que no es exagerado afirmar que solamente hay una sola cosa aún más cara: no cambiar.

Hoy más que nunca el darse cuenta es necesario para poder crecer y madurar. Recuerde que, tal como sugirió un famoso coach hablando del tenis, con frecuencia el peor adversario no es el que está del otro lado de la red.

 

BONUS: SOBRE LA PINTURA DE TIZIANO ‘LA MUERTE DE ACTEÓN”

“La muerte de Acteón” (en inglés “The death of Actaeon”) fue pintada por Tiziano en su última etapa, entre 1559 y 1575, según los datos que aparecen junto a la obra exhibida en la National Gallery de Londres. Pintada al óleo sobre tela, mide 179 x 189 cm. Fue durante mi última visita, en 2017, que llamó mi atención.

No era la primera vez que Tiziano abordaba este mito. “Diana y Acteón” había sido parte de un conjunto de pinturas con escenas mitológicas realizadas para Felipe II, rey de España, entre 1549-62[3].

Diana y Acteon (Titian.org)

Sin embargo, “La muerte de Acteón”, según el propio sitio web oficial de la la National Gallery de Londres, “es probablemente la imagen a la que se refiere Tiziano en una carta de 1559 a Felipe II de España, en la que dice que espera terminar dos pinturas que ya ha comenzado, una de las cuales se describe como ‘Acteón herido por sus perros’. De hecho, la mayor parte del trabajo puede tener fecha a partir de mediados de la década de 1560”[4].

En el mismo sitio hay sabrosos comentarios sobre el mito. Lizzy McInnerny comenta: “El héroe huyó. No podía dejar de admirar su propia velocidad, pero cuando vio sus cuernos en el agua, gruñó y las lágrimas fluyeron por la cara que había tomado el lugar de la suya. Cuando vaciló, los perros lo vieron. Huyó y lo siguieron. Ansiaba gritar, pero las palabras no llegaron”. John Lessore agrega “sigue siendo un hombre excepto su cabeza, pero eso es suficiente para los perros. Ya están empezando a despedazarlo. Ya no es su amo. Él es ahora su víctima”.

En cuanto a la pintura, la restauradora Jill Dunkerton revela algo del proceso creativo: “La radiografía de ‘La muerte de Acteón’ muestra el más extraordinario número de cambios. A veces puedes distinguir a uno de los perros que todavía vemos en la pintura final… pero si miras, hay muchos más perros en la radiografía que los que hay en la pintura misma”.

Se ha dicho que la mayor parte de la obra corresponde a Tiziano, pero que los detalles finales fueron realizados por sus seguidores. Sin embargo, los expertos coinciden en que, a pesar de ese hecho, debe considerarse como una obra completa, nacida del artista veneciano en su ancianidad.

La novela “Riña de gatos. Madrid 1936”, de Eduardo Mendoza, ganadora del Premio Planeta 2010, menciona esta obra -en realidad, una copia de esta obra- la cual analiza a través de uno de sus personajes: “La muerte de Acteón pasa por ser una de las más importantes obras de madurez de Tiziano. El cuadro que ahora contemplaba era una hermosa copia del original… Tiziano representa la escena de un modo incoherente: Diana todavía conserva su ropa y en vez de maldecir a Acteón parece como si se dispusiera a lanzarle una flecha o se la hubiera lanzado ya; la transformación del desdichado cazador no ha hecho más que empezar: todavía conserva su cuerpo de hombre, pero le ha salido una cabeza de ciervo desproporcionadamente pequeña; esto no impide que los perros ya le ataquen con la ferocidad que habrían puesto en una pieza de caza ordinaria, aunque en rigor deberían haber reconocido el olor de su amo. A primera vista, estos fallos podrían atribuirse a la precipitación o la desgana del artista ante una obra de encargo. Tiziano, sin embargo, la pintó al final de su vida y en su ejecución invirtió más de diez años…”[5].

Terminamos mencionando una pintura sobre el mismo tema en un estilo totalmente diferente. Se trata de “Mort d’Acteon”, de francés André Masson (1896-1987). Enfocada exclusivamente en la muerte del cazador por sus propios perros, se encuentra expuesta en el Museo Reina Sofía, de Madrid.

Muerte de Acteon (Museo Reina Sofía).jpg

NOTAS:

[1] Ovidio, “Metamorfosis”, Biblioteca Virtual Universal, p.44, 2003. Este mito ha sido tema de varios poetas griegos; sin embargo, Ovidio es latino, por lo que llama Diana a la diosa que los griegos conocen como Artemis o Artemisa

[2] El estilo que Tiziano utiliza en esta obra ha influido poderosamente en pintores posteriores, como Rubens.

[3] http://www.titian.org/diana-and-actaeon.jsp

[4] https://www.nationalgallery.org.uk/paintings/titian-the-death-of-actaeon

[5] Mendoza, Eduardo, “Riña de Gatos. Madrid 1936”, Editorial Planeta, Barcelona, España, 2010, p.25

FOTOGRAFÍAS:

La fotografía de “La muerte de Acteón” de Tiziano fue tomada del sitio web oficial de la National Gallery de Londres, (https://www.nationalgallery.org.uk/paintings/titian-the-death-of-actaeon).

La fotografía de “Diana y Acteón” fue tomada del sitio web dedicado a Tiziano (http://www.titian.org/diana-and-actaeon.jsp)

La fotografía de “La muerte de Acteón” de André Masson fue tomada del sitio web oficial del Museo Reina Sofía. (http://www.museoreinasofia.es/coleccion/obra/mort-dacteon-muerte-acteon)

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados, a excepción de las fotografías.

 

 

 

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Acerca de Pablo R. Bedrossian

Mi primer propósito es informar y formar. Este no es un blog para obtener seguidores sino para ser utilizado como consulta o referencia en temas muy diversos como historia, naturaleza, arte o fe. Mi segundo propósito es generar opinión. Este mundo necesita pensamiento y participación, no sólo seguimiento y observación. Es un llamado a ser protagonistas y no sólo testigos, actores y no sólo espectadores.
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