EL PASAJE ALBANIA (por Pablo R. Bedrossian)

SERIE “PASAJES Y CALLES CURIOSAS DE BUENOS AIRES”

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La calle Albania tiene solamente dos cuadras. La primera nace en la avenida Segurola, a un costado del Hospital Rocca, paralela a la Avenida Álvarez Jonte y a la calle Alcaraz; es de tránsito vehicular, y termina en la calle Marcos Paz.

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Calle Albania, cuadra de tránsito vehicular

A unos metros, avanzando por Marcos Paz hacia el sur, se abre un estrecho paso que inaugura la segunda cuadra, que llega hasta la calle Benito Juárez. Ese tramo peatonal no aparece en los libros más importantes de pasajes de Buenos Aires, ni se caracteriza por algún detalle o belleza particular; sin embargo, tiene la peculiar virtud de ser uno de los pocos que perduran en Buenos Aires.

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Vista del Pasaje Albania desde la calle Marcos Paz

El Pasaje Albania es de casas bajas y sencillas, con muros y paredones que delatan el paso del tiempo. Su senda está cubierta por baldosas, en algunos lugares maltrechas, y largas rejillas de desagüe metálicas que la surcan en una amplia porción de su trayecto. Tiene aroma a barrio, a mate, a vecino y a trabajo.

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La Lic. Leticia Maronese, fundadora de la Junta de Estudios Históricos de Monte Castro, el barrio donde está el pasaje, cuenta que allí se construyeron cuarenta y cuatro casas para familias de inmigrantes italianos que habían combatido en la Primera Guerra Mundial. El proyecto, levantado por iniciativa del gobierno italiano bajo la dirección de Antonio Carozzi, estaba compuesto por viviendas que seguían el modelo popularmente conocido como “casa chorizo”: habitaciones contiguas que dan a un patio o galería. Con el paso del tiempo algunas han sido recicladas o quedado ocultas tras los muros que dan al pasaje[1].

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dsc05720Aunque se ha escrito que este compacto bloque de casas fue construido en 1915[2], las fechas de la guerra sugieren que la obra fue posterior. Incluso, es sabido que los ex soldados cuyas familias se habían instalado allí ya recibían una pensión. Independientemente de cuál haya sido el año, la angosta calle peatonal fue denominada Pasaje Carozzi debido a su constructor, nombre que conservó hasta 1927, cuando fue reemplazado por su actual denominación[3] en honor al país balcánico.

La Lic. Leticia Maronese también refiere que en 1942 había maestras que ejercían la docencia en forma privada en el Pasaje Albania, labor que posteriormente dio a luz al vecino Colegio San Rafael ubicado en la calle Benito Juárez.

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Vista del Pasaje Albania desde la calle Benito Juárez

Volviendo al presente, una de las notas curiosas son los viejos carteles que indican su exclusivo uso peatonal.

En nuestra última visita, a fines de octubre de 2016, al acceder desde la calle Marcos Paz encontramos dos murales: al sur, uno llamado “Pintura Geométrica” realizado por alumnos de la Escuela Monte Castro, fechado 14-5-06, y otro poético, en el lado norte, realizado con pintura negra sobre un paredón blanco.

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En cuanto a los códigos postales, calle Albania, altura 4501-4599 (cuadra vehicular) son C1407FEC y 4600 es C1407FED, y Albania, altura 4601-4699 (cuadra peatonal) es C1407FEE.

COSAS QUE PASAN

Un vecino, que pertenece a una familia que lleva cuatro generaciones viviendo allí, me relató una anécdota que pinta el espíritu antiguo del Pasaje Albania. Su abuelo, hijo de un ex soldado italiano, siendo muy joven decidió iniciar un negocio. Chicho -así era su sobrenombre- no tuvo mejor idea que comenzar a fabricar lavandina en el fondo de su casa. Era un adolescente emprendedor pero inexperto en cuestiones de fórmulas. Al segundo o tercer día varios vecinos sintieron un fuerte olor. La mayoría pensó en un derrame de una sustancia química, pero un incauto mencionó que el padre de Chicho estaba gravemente enfermo; dijo que una úlcera infectada era la causante de un aroma tan repugnante. Los vecinos comenzaron a discutir. No existían los antibióticos, no había educación sanitaria y sobraban las supersticiones, así que algunos propusieron marcharse de inmediato antes que se produjera una epidemia; otros más solidarios propusieron hacer una colecta para pagar un doctor. Finalmente, un vecino se acercó a la casa de Chicho; el adolescente con los ojos llorosos le abrió. El hombre le consultó si estaba muriendo su padre, a lo que el jovencito, no sin preocupación, le dijo que esperaba que no, que el hombre había ido a trabajar a una construcción y que no se había enterado de ningún accidente hasta ese momento. Entonces, el vecino le preguntó por qué lloraba y el chico le explicó que era producto de lo que estaba fabricando. Obviamente, fue el final de su naciente empresa, pero los vecinos que habían pensado estar viviendo el preámbulo de una tragedia, se abrazaron aliviados, y a partir de allí mejoró la relación entre ellos.

GALERÍA FOTOGRÁFICA:

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REFERENCIAS:

[1] Maronese, Leticia, Barrio Monte Castro – Un barrio de Buenos Aires

http://www.barriomontecastro.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=15&Itemid=66

[2] Piñeiro, Alberto Gabriel, “Las calles de Buenos Aires, sus nombres desde su fundación hasta nuestros días”, Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, 2003, p.74, quién a su vez cita como fuente a “Historias de Buenos Aires Nº 9, Floresta”, Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, 1988, p.2.

[3] Zigiotto, Diego, “Las Mil y Una Curiosidades de Buenos Aires”, Ediciones B, Buenos Aires, 2012, p.390.

FOTOGRAFÍAS:

Todas las fotos fueron tomadas por el autor y a él le pertenecen todos los derechos.

 

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.

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Acerca de Pablo R. Bedrossian

Mi primer propósito es informar y formar. Este no es un blog para obtener seguidores sino para ser utilizado como consulta o referencia en temas muy diversos como historia, naturaleza, arte o fe. Mi segundo propósito es generar opinión. Este mundo necesita pensamiento y participación, no sólo seguimiento y observación. Es un llamado a ser protagonistas y no sólo testigos, actores y no sólo espectadores.
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