UNA CANCIÓN PARA MARITA VERÓN (por Pablo R. Bedrossian)

LA CANCIÓN

Cuando supe de Marita Verón no pude menos que conmoverme. Secuestrada a los 23 años, le arrebataron su libertad y sus sueños, la privaron del amor de su pequeña hija y la obligaron a ejercer la prostitución. Aunque hoy sus explotadores están presos, nadie sabe a ciencia cierta donde se encuentra. Su historia merece ser contada y recordada no sólo para apoyar el denodado esfuerzo por encontrarla que realiza su madre, la heroica Susana Trimarco, ino también como símbolo de la lucha contra la trata de personas y la esclavitud sexual. En este mundo hay muchas Maritas; Marita Verón representa a cada una de ellas.

Haciendo click en el link se escucha la canción:

http://www.reverbnation.com/pablobedrossian/song/23064992-marita-prb-2012-por-marili-machado

Así lucía Marita Verón en 2002 cuando la secuestraron

Así lucía Marita Verón en 2002 cuando la secuestraron

Por ello presento esta canción, cuya música toma motivos folclóricos argentinos y cuya letra, si bien no se atiene formalmente a la historia personal de Marita Verón, pretende representar a todas las mujeres que, como ella, han sido sometidas por la fuerza y privadas de los más básicos derechos.

Samy Mielgo y Marilí Machado

Marili Machado y Samy Mielgo

Interpretada por Marilí Machado, una de las voces más bellas del cancionero popular argentino, quien generosamente aportó toda la riqueza de su arte, acompañada por las guitarras del maestro Samy Mielgo, “Marita” nos invita a no bajar los brazos y seguir luchando por todas aquellas mujeres que son víctimas de los traficantes de personas y de los mercenarios de la prostitución.

Marita Verón 03

Buscamos Marita Verón y a todas las Maritas de este mundo

El tema fue compuesto en 2012 y grabado en enero de 2015 en el Estudio de Marcelo Mollo, que fue el ingeniero de sonido.

Tuve la bendición de haber viajado a Buenos Aires durante esos días y asistir a la grabación, disfrutando de la amistad de Marilí, Samy y Marcelo.

LA LETRA DE “MARITA”

Marilí Machado y Samy Mielgo durante la grabación

Marilí Machado y Samy Mielgo durante la grabación

Una flor en su cabello, una sonrisa y una cesta con ropa para lavar

es todo lo que llevaba camino al río cuando la vida la fue a golpear.

Marita no imaginaba que aquellos hombres que la miraban tan cordialmente

la iban a engañar. La llevaron por la fuerza a otra provincia,

El verdadero hombre no paga por amor

El verdadero hombre no paga por amor

a un lugar donde no hay justicia. No la dejaron mirar atrás.

¡Ay, ay, qué grande fue el dolor! No hubo piedad, no hubo un adiós;

De pronto todo, todo cambió.

La obligaron a usar un vestido corto y un maquillaje que aumentaba su edad.

El autor de la canción y esta nota con Samy Mielgo, Marilí Machado y Marcelo Mollo

El autor de la canción y esta nota con Samy Mielgo, Marilí Machado Marcelo Mollo

Marita tenía apenas catorce años; su cuerpo era territorio de los demás.

Allí donde le robaron su inocencia descubrió que no hay clemencia

para el que quiere recordar. La obligaron a olvidar todo su pasado,

su humilde hogar, sus seres amados, y le cambiaron su identidad.

Marita Verón 01

Reclamamos la aparición con vida de Marita Verón

¡Ay, ay, qué grande fue el dolor! No hubo piedad, no hubo un adiós;

De pronto todo, todo cambió.

Cuántas Maritas hay en este mundo y cuántas andan muy cerca tuyo

padeciendo la adversidad. No dejes su sufrimiento librado al viento

Marilí Machado

Marilí Machado

Y canta fuerte con sentimiento pidiendo su libertad.

(25/03/2012)

LA HISTORIA DE MARITA

María de los Ángeles Verón (“Marita”) vivía en San Miguel de Tucumán, capital de Tucumán, una pequeña provincia ubicada en el corazón del norte argentino. El 3 de abril de 2002 salió de su casa para una consulta ginecológica y nunca más regresó. Un testigo afirmó que había sido secuestrada por varios hombres que la subieron a un auto rojo. Tres días después fue vista en una ruta que une Los Gutiérrez con La Ramada, dos pequeños poblados cercanos a la ciudad. Cuando la familia preguntó en la comisaría de La Ramada, le dijeron que no sabían nada, pero hubo vecinos que vieron al oficial Víctor Juárez subirla a un autobús que la llevaba de vuelta a San Miguel de Tucumán, agregando que lucía como perdida o drogada y que tenía tacones en lugar de las zapatillas que usaba al desaparecer. Nunca más se supo de ella hasta que surgió una pista en La Rioja, otra provincia del norte argentino, que la señalaba como víctima de explotadores sexuales que la obligaban a prostituirse.

Su madre, Susana Trimarco, había iniciado una épica búsqueda, ocupándose a la vez de su nieta Micaela, la hija de Marita que repentinamente se había quedado sin mamá. En La Rioja se detectaron tres cabarets, llamados “Candy”, “El Candilejas” y “El Desafío” (luego llamado “La Isla”), que operaban como pantallas para el negocio de la prostitución. La Cámara de Apelaciones de Tucumán dijo de ellos: “Lugares destinados al ejercicio de la prostitución donde hay un sistema de reclutamiento de mujeres, incluso mediante su privación de libertad”[1]. Una de las mujeres sometidas allí contó haber visto a Marita en “Candy”, drogada, con peluca y lentes de contacto celestes, pero tiempo después escuchó a la administradora Liliana Medina (que luego fue detenida) decir que estaba en España. La cuestión es que al día de hoy no se sabe dónde está Marita.

De la investigación ulterior surgió que habría sido secuestrada en la esquina de su casa. María Jesús Rivero, dueña de una remisería, habría dado la orden, utilizándose uno de sus autos para raptarla. Habría estado en distintas casas de la localidad de Yerba Buena, Tucumán, bajo la custodia de Daniela Milhein. Indicios señalarían que Marita logró fugarse, y fue encontrada por el policía que la subió al autobús, pero -con probable complicidad de miembros de la misma policía provincial- fue devuelta a su captores, quienes la vendieron a otros esclavistas sexuales en La Rioja.

En un fallo vergonzoso, después de un año de juicio oral, diez años después de su desaparición, los jueces Alberto Piedrabuena, Emilio Herrera Molina y Eduardo Romero Lascan, dijeron no encontrar evidencia contra los imputados de secuestrar y forzar a prostituirse a Marita en La Rioja.  Un año después la Corte tucumana revirtió el fallo y ordenó la detención de todos los acusados, quienes fueron condenados y enviados a la cárcel. Sin embargo, Marita, de quien incluso se cree que tuvo un hijo durante su cautiverio, sigue sin aparecer.

[1] http://www.parlamentario.com/noticia-49193.html

Marita Verón 04

Acerca de Pablo R. Bedrossian

Mi primer propósito es informar y formar. Este no es un blog para obtener seguidores sino para ser utilizado como consulta o referencia en temas muy diversos como historia, naturaleza, arte o fe. Mi segundo propósito es generar opinión. Este mundo necesita pensamiento y participación, no sólo seguimiento y observación. Es un llamado a ser protagonistas y no sólo testigos, actores y no sólo espectadores.
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