CÓMO COMPONER CANCIONES (Parte 1)

Cuando me preguntan cómo se escribe una canción me ubico siempre ante el mismo problema, porque una canción, como toda obra de arte, es esencialmente algo que “ocurre”, algo que “acontece”, y sólo en un segundo momento es algo que al artista “hace”. Esto significa que inicialmente el hombre es el objeto o predicado, y sólo posteriormente se convierte en el artífice o sujeto creador.

Borges comentaba que “Whistler, el famoso pintor norteamericano, dijo ‘art happens’, el arte sucede, el arte ocurre, es decir, el arte… es un pequeño milagro”[1]. En varias ocasiones el mismo escritor equiparó la frase de Whistler con la sentencia bíblica “el viento sopla de donde quiere”.  Coincido: El arte es en primer lugar algo que sucede. No hay fórmulas establecidas.

¿De dónde proviene ese acontecimiento creativo?

Se habla de inspiración. La palabra proviene del latín y hace referencia a la acción de atraer el aire exterior a los pulmones. Pero en el Diccionario de la Real Academia Española, la idea se hace extensiva a “ilustración o movimiento sobrenatural que Dios comunica a la criatura” y al “efecto de sentir el escritor, el orador o el artista el singular y eficaz estímulo que le hace producir espontáneamente y como sin esfuerzo”. Es como si el hombre recibiera o capturara un soplo divino que le permitiera crear.

Las diversas culturas buscaron una explicación de lo maravilloso. Por ejemplo, Los griegos hablaban de las musas. Según su mitología estas hijas de Zeus eran las diosas inspiradoras de las artes (incluidas la poesía y la música) y las ciencias. De acuerdo al Antiguo Testamento, los judíos creían también en la inspiración divina. Si leemos cuidadosamente su  texto, encontraremos que la primera persona de la que se dice que fue “llena del Espíritu Santo” lo fue en conocimiento y arte:

“Habló Jehová a Moisés, diciendo: Mira, yo he llamado por nombre a Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte, para inventar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, y en artificio de piedras para engastarlas, y en artificio de madera; para trabajar en toda clase de labor.”[2]

Según el relato sagrado “al llenarse de Dios”, Bezaleel adquirió la extraordinaria capacidad artística con la que lideró la hechura del tabernáculo.

Sea considerado un don divino o una talento humano, la creatividad es más grande que el deseo de un autor y/o compositor.  Crear no es un proceso mecánico; es una experiencia única e irrepetible.


[1] “Borges en diálogo” con Ricardo Ferrari, Ed.Grijalbo, 1ª edición, p.115)

[2] Éxodo 31:1-5, Santa Biblia, RVA, Sociedades Bíblicas Unidas

Acerca de Pablo R. Bedrossian

Mi primer propósito es informar y formar. Este no es un blog para obtener seguidores sino para ser utilizado como consulta o referencia en temas muy diversos como historia, naturaleza, arte o fe. Mi segundo propósito es generar opinión. Este mundo necesita pensamiento y participación, no sólo seguimiento y observación. Es un llamado a ser protagonistas y no sólo testigos, actores y no sólo espectadores.
Esta entrada fue publicada en Books and literature, Christian, Music, Uncategorized y etiquetada , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s